Muy asociada al relieve está la Geomorfología, que describe las formas que adopta la superficie terrestre, a partir de la acción de ciertos procesos vinculados a factores geográficos, bióticos, geológicos y antrópicos.
De manera general se puede señalar que la Geomorfología imperante en los Pueblos del Sur, es propia de zona de montaña altas, medias y bajas, con valles intramontanos encajonados, altamente afectada por procesos vinculados a movimientos sísmicos, como en la zona montañosa aledaña a Chacantá y las vertientes montañosas altas de San Pablo, Nuestra Señora, El Molino y Canaguá p. ej. y, en algunos casos, por modelado glacial, como en la divisoria de aguas de las cuencas de los ríos San Pablo, Canaguá y La Vizcaína.
Debido a las características del material geológico, la actividad sísmica de la zona, la pendiente y las condiciones climáticas, el área que se corresponde con los Pueblos del Sur presenta, de forma generalizada: i) alto dinamismo en el modelado de la superficie terrestre, como en el caso de la divisoria de aguas de los ríos Caparo y San Pablo; ii) fuerte erosión y formación de carvavas, como se puede observar en las inmediaciones de Mucuchachí y iii) movimientos en masa tipo deslizamientos, como los que se presentan en las vertientes inmediatas al río Negro, parte alta. De allí que se pueda señalar que en toda el área, los problemas de inestabilidad del material de base son generalizados y han constituido una fuerte limitante para el establecimiento de una red vial cónsona con las posibilidades de desarrollo de la misma.
Esta propensión natural es incrementada por la intervención humana, particularmente por medio de la eliminación de la cobertura vegetal que protege de la erosión a las capas superficiales del suelo y favorece la infiltración.
Hacia el piedemonte llanero, especialmente en el sistema colinado que se desplaza paralelo al río Caparo, la Geomorfología cambia y se presentan, como es propio, montañas bajas y llanuras aluviales asociadas al mismo, con desprendimientos muy localizados debido a la alta humedad, el alto contenido de arcilla en el suelo y a la intervención humana. Este sistema continúa con el valle del río Caparo, donde es posible encontrar valles altos, con pendientes muy suaves que concluyen en la planicie, donde predominan laderas con forma de abanico y restos de terrazas de origen fluvial.
Junto con las vertientes abruptas también es posible encontrar valles altos fluvial y glacial, donde se localiza, por ejemplo, la cuenca alta del río Canaguá, con una topografía ondulada a ligeramente plana (MARNR, 1983).
